lunes, 1 de mayo de 2017

Un cambio cada vez más necesario

Unas semanas atrás, Pilar comentó en una de las clases que su paso por el colegio no es algo que recuerde con especial emoción, lo cual me llevó a pensar la lentitud con la que la educación va progresando.

Tradicionalmente la educación se ha dedicado a reducir, era un camino que se iba estrechando ya desde el principio hasta llegar a un objetivo, único y absoluto. Buscaba un fin, lo proyectaba y creaba una necesidad de alcanzarlo; en consecuencia todas las normas, las metodologías, el aprendizaje y sus formas estaban orientados hacia ese objetivo: un modelo único de persona.

Y quizá la intención haya sido buena todo el tiempo. Es posible que pensaran que la preparación y formación de trabajadores, de individuos obedientes y consumistas era necesario para alcanzar el éxito, para que pudieran tener una buena vida y ser felices.

Afortunadamente atravesamos un lento proceso de cambio. El exclusivo modelo de hace unos años se está abriendo a nuevas personalidades, a la diversidad que la educación siempre ha tenido.
Hoy en día existen dinámicas, actividades y juegos de todo tipo para que los niños puedan aprender de forma divertida y espontánea, sin olvidar las fichas y ejercicios como base de su aprendizaje.

Aunque las calificaciones siguen siendo importantes, la educación le añade valores como la cooperación, la solidaridad o el placer por aprender. Los padres por lo general no se alarman si su hijo quiere estudiar artes y no ciencias, puede que les choque un poco al principio pero si eso es lo que se le da bien y le apasiona ¿Por qué limitarle a hacer lo que socialmente está más valorado?

Sara Cañas

1 comentario:

  1. Gracias Sara. Depende la familia, todavía hay muchas limitaciones. Cuesta creer en la buena voluntad de quienes usan el poder y la educación para someter a otros

    ResponderEliminar